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Cultivando vegetales en parques urbanos: retos y beneficios.

En la ciudad moderna, las nuevas formas de integrar espacios verdes dentro de la ciudad se han vuelto una prioridad esencial por diversas razones: la sostenibilidad, la salud pública y el bienestar comunitario. Una de las estrategias con mayor impacto ha sido la creación de jardines para cultivar vegetales en parques urbanos; estos espacios en los cuales se cultivan vegetales, frutas y hierbas para el consumo público ofrecen una variedad de beneficios a la comunidad, como por ejemplo mejorar la disponibilidad de alimentos saludables y seguros, además de promover el trabajo comunitario alrededor de la mejora del medio ambiente. Igualmente, se presentan varios retos relacionados con su administración, como la disposición de lugares adecuados, la estructura y mantenimiento y la sostenibilidad a largo plazo. Una de las principales ventajas de este tipo de cultivos es su potencial para mejorar el acceso a productos alimenticios saludables en zonas urbanas para personas de bajos ingresos. De acuerdo a las Naciones Unidas, el 55% de la población global vive en áreas urbanas y se espera que este número crezca hasta el 68% para el año 2050. En muchas ciudades los vegetales frescos son caros y en algunos casos inaccesibles, particularmente para las comunidades de bajos ingresos. Los jardines comunitarios que aprovechan zonas verdes en los parques urbanos proveen una fuente local de comida fresca, nutritiva y saludable, reduciendo la dependencia en bienes importados o productos traídos desde grandes distancias.

Un ejemplo es el Beacon Food Forest en Seattle, Estados Unidos. Creado en el año 2009, esta zona de cultivo en parque público provee una gran variedad de frutas, vegetales y hierbas gratuitamente para la comunidad local que participa en el proyecto. Un estudio de la Universidad de Washington muestra cómo este proyecto no solo ha mejorado el acceso a alimentos saludables de los residentes, sino que también ha creado lazos entre la comunidad y ha servido como un proyecto de educación ambiental. Este tipo de jardines y cultivos sirve como poderosa herramienta para la participación comunitaria y la educación. Además, estos espacios ofrecen oportunidades prácticas para aprender acerca de jardinería, agricultura y medio ambiente. Los jardines de cultivo incorporan talleres voluntarios en los cuales la gente aprende a cultivar su propia comida y también aprenden nutrición y salud.

Otro proyecto muy interesante es el Edible Bus Stop de Londres en el Reino Unido, un proyecto iniciado en el año de 2012 que ha transformado lotes desocupados y sin uso cerca de paradas del bus urbano en jardines para la producción de vegetales y hierbas para el consumo de la comunidad. El proyecto ha aumentado la participación comunitaria y promovido un sentido de pertenencia en los vecinos. Un estudio publicado en Urban Forestry and Urban Greening revela cómo estas iniciativas mejoran significativamente la cohesión social integrando ciudadanos de diversas procedencias en actividades en las cuales se comparte conocimiento y recursos.

Igualmente, contribuyen a la sostenibilidad ambiental; al integrar la producción alimenticia en ecosistemas urbanos, estos jardines reducen el consumo de recursos relacionados con al transporte, almacenamiento y distribución de alimentos. Igualmente, benefician a la biodiversidad local al crear hábitats para los polinizadores como abejas y mariposas.

Un estudio en la revista Landscape and Urban Planning muestra cómo este tipo de cultivos puede reducir la polución del aire al absorber dióxido de carbono en áreas densamente pobladas. Otro beneficio que presentan estos jardines de cultivo es la mejora del suelo a través del compostaje.

Aparte de estos importantes beneficios, hay que considerar los retos que presenta la implementación de este tipo de cultivos en parques urbanos, siendo el principal la disponibilidad de terreno y la competencia por el espacio con otras actividades tradicionalmente realizadas en estos parques.

Las actividades tradicionales que se realizan en estas zonas, como lo son la recreación y el deporte, han tenido históricamente una prioridad sobre otro tipo de actividades; un caso que ilustra esto es el Battery Urban Farm en la ciudad de Nueva York. Esta pequeña granja comunitaria se ha convertido en un espacio de reunión para la comunidad y para la educación ambiental a pesar de que ocupa un espacio en una de las zonas de finca raíz más costosas del mundo.

Otro reto significativo es el mantenimiento de estos jardines de cultivo; cultivar en espacios urbanos requiere una fuente regular de agua para el riego, además de nutrientes y labor continua. Todos estos elementos son costosos de manejar y administrar, lo cual hace que muchos de estos jardines dependan de la labor del voluntariado, que puede presentar inconsistencias e irregularidad debido a la variedad de disponibilidad de tiempo entre los voluntarios.

Un estudio publicado en el Journal of Urban Planning and Development muestra cómo los proyectos exitosos de agricultura urbana generalmente dependen de alianzas público-privadas, en donde los municipios proveen infraestructura y las comunidades proveen mano de obra y administración de las operaciones diarias de mantenimiento; sin embargo, algunos de estos jardines fracasan precisamente por las dificultades anteriormente mencionadas.

Otro reto que presenta este tipo de cultivos es el acceso público, ya que puede llevar a sobreexplotación, robo de los productos vegetales y daño a las plantas, haciendo aún más difícil el mantenimiento. Igualmente, regulaciones acerca del uso de pesticidas y fertilizantes en zonas como los parques urbanos dificultan la implementación de este tipo de jardines de cultivo. Por otra parte, las regulaciones acerca de la seguridad de los productos alimentarios, en algunos casos, dificultan la recolección y distribución de los productos producidos por estos jardines.

Vemos entonces cómo los cultivos de vegetales para consumo en parques urbanos representan una innovadora estrategia que presenta importantes beneficios medioambientales y sociales, además de promover la sostenibilidad, pero también deben enfrentar retos que dificultan su implementación.

Referencias

  1. University of Washington. (2020). "Beacon Food Forest: Community-based urban food production."
  2. Urban Forestry & Urban Greening. (2018). "Community cohesion through urban gardening projects: Case studies in London."
  3. Landscape and Urban Planning. (2019). "The role of urban gardens in mitigating air pollution: A quantitative analysis."
  4. New York City Department of Parks & Recreation. (2021). "Battery Urban Farm: A sustainable city farm in Manhattan."
  5. Journal of urban planning and development. (2017). "Public-private partnerships in urban agriculture: Lessons from global cities."
  6. Los Angeles Urban Agriculture Incentive Zone. (2022). "Overcoming regulatory barriers in urban farming projects."

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